Valentina Tereshkova

 Pioneros De La Aviación: Valentina Tereshkova

Tereshkova y el nacimiento de la era espacial.

Al culminar la Segunda Guerra Mundial, la Unión Soviética y los Estados Unidos iniciaron lo que los historiadores denominan la “carrera espacial”. En realidad, ambas superpotencias se confrontarían en todos los ámbitos en los que se pusiera en juego la hegemonía: política, economía, diplomacia, deportes, artes, ciencias, y en particular, el desarrollo de la cohetería. La supremacía del aire se hizo vital para ambas puesto que el espacio era el único territorio que aún quedaba por conquistar en esos años. La rivalidad incluso alcanzó el plano terminológico: a principios de los 60 era evidente la distinción entre  astronautas (designación usada por los estadounidenses) y cosmonautas (término acuñado por los soviéticos); y los términos “espacio” y “cosmos” coexistieron a ambos lados del Atlántico.

La primera victoria fue para la Unión Soviética y Laika, la perrita que se convirtió en pionera del aire en 1957. Cuatro años más tarde, Yuri Gagarin pasó a la historia como el primer hombre en viajar al espacio, dejando atrás al astronauta estadounidense Alan Shepard. En 1962, John Glenn se convirtió en el primer americano en orbitar la Tierra. La “carrera espacial” parecía reservada exclusivamente para los hombres. Afortunadamente, de vez en cuando surge una figura femenina cuyos logros superan aquellos alcanzados por el colectivo masculino.

Tal es el caso de la cosmonauta Valentina Tereshkova.  Nacida el 6 de marzo de 1937 en Bolshoye Maslennikovo, un pueblito situado al oeste de Rusia, Tereshkova pasaría a la historia como la primera mujer cosmonauta en viajar al espacio. Su padre, Vladimir Tereshkova, murió en combate durante la Segunda Guerra Mundial, cuando Valentina sólo tenía 2 años. La niña comenzó a asistir a la escuela a los 10 años. A partir de 1954 trabajó como empleada en una fábrica textil local y continuó sus estudios por correspondencia. Pero su verdadera pasión era el paracaidismo. Por tal motivo se unió en secreto al reconocido aeroclub de su distrito natal y entrenó casi todos los fines de semana sin decir nada a su familia. Su experiencia incluía saltos en toda clase de condiciones, tal como llegó a revelar públicamente: “También realicé saltos en paracaídas de noche, en tierra y agua –sobre el río Volga. Es una experiencia totalmente diferente, pero todas son vivencias maravillosas”.

Al culminar con éxito la misión de Yuri Gagarin en 1961, Sergei Korolyov, el padre del programa espacial soviético, decidió que debía ser el primero en enviar a una mujer al espacio y aumentar la brecha con respecto a los estadounidenses en el desarrollo de la cohetería. En Febrero de 1962 Korolyov seleccionó a cinco mujeres, de entre más de 400 candidatas, para que se unieran al cuerpo de cosmonautas de la Unión Soviética. Pero de este grupo sólo Valentina Tereshkova viajó al espacio. En efecto, fue considerada la candidata más idónea debido a que contaba con una vasta experiencia en paracaidismo (había realizado con éxito más de cien saltos bajo toda clase de condiciones), tenía menos de 30 años, no sobrepasaba los 1,70 m de altura, y pesaba menos de 65 kilos. Además, su padre había sido un héroe de guerra. Las cinco jóvenes seleccionadas recibieron entrenamiento intensivo durante casi un año. Su exigente capacitación incluía vuelos de ingravidez, pruebas de aislamiento, más de 100 saltos en paracaídas, teoría de cohetes y formación de piloto en aviones de combate Mig-15UTI.

Finalmente, el 6 de junio de 1963, la Unión Soviética lanzó la nave Vostok 6 con Valentina Tereshkova a bordo. La primera mujer en viajar al espacio orbitó la Tierra 48 veces en casi tres días. Para comprender la importancia de su hazaña, es necesario resaltar que Tereshkova estuvo más tiempo en el espacio que todos sus predecesores juntos. En comparación, Yuri Gagarin sólo orbitó la tierra una vez. Y en conjunto, los cuatro astronautas estadounidenses que volaron antes que ella orbitaron el planeta 36 veces. Al completar la misión, reingresó a la atmósfera y descendió en paracaídas desde los 20.000 pies. Por su proeza, se le confirió el título de Héroe de la Unión Soviética. Posteriormente, Tereshkova culminaría sus estudios en la Academia de Fuerza Aérea de Zhukovski, donde se gradúo de ingeniera espacial, y pasaría a ocupar importantes cargos políticos.

Cabe destacar que el vuelo de la cosmonauta no estuvo exento de críticas y misterios sin resolver. Por ejemplo, algunos historiadores y expertos llegaron a afirmar que la misión espacial de Tereshkova había sido, en muchos aspectos, un fracaso. Las distintas teorías señalaban que había sufrido graves malestares que le impidieron realizar todas las pruebas programadas a bordo de la Vostok 6 y que desafió órdenes directas de sus superiores. Casi 50 años después, la misma Tereshkova ofrecería datos reveladores al respecto. En primer lugar, negó haber estado enferma, o sufrir peores malestares que los acostumbrados en este tipo de misiones. En segundo lugar, logró llevar a cabo con éxito todas las pruebas programadas. De hecho, el viaje se extendió de uno a tres días por solicitud expresa de ella, ya que las pruebas habían sido pautadas para un solo día y cumplidas en ese lapso de tiempo. Finalmente, no hubo insubordinación sino un grave problema. Después de despegar, Tereshkova descubrió que los ajustes para reingresar eran incorrectos. De haber seguido esos parámetros, habría sido impulsada al espacio exterior. Afortunadamente, desde el centro de comando le enviaron nuevas indicaciones para el reingreso, pero todos los involucrados guardaron el secreto por más de 40 años, hasta que el experto que cometió el error falleció.

El 6 de marzo del año en curso Tereshkova cumplió 80 años. Como hija de su tiempo, comparte con otros cosmonautas y astronautas una profunda nostalgia por viajar al espacio. Anhelando embarcarse en otro vuelo, afirmó hace un par de años que desea tripular la primera misión a Marte, y que se ofrecía como voluntaria aunque el viaje fuera sólo de ida. No obstante, todavía queda mucho trabajo por delante para que el sueño marciano de Valentina Tereshkova se haga realidad.

Max Brog;

CEO

South American Jets