El silbato inicial del Mundial de la FIFA 2026 está cada vez más cerca. Mientras los aficionados cuentan los días para ver la acción en Estados Unidos, México y Canadá, existe un universo paralelo de exclusividad que ocurre a 40.000 pies de altura. Para los futbolistas de élite, el lujo no es solo una recompensa, es una herramienta de rendimiento.
Existe un lugar en el planeta donde el tiempo parece haberse congelado, literalmente. Un desierto de cristal donde el silencio es tan profundo que puedes escuchar los latidos de tu propio corazón.
El rugido de los motores, la velocidad vertiginosa y el glamour se dan cita una vez más en el continente americano.